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#002 PON EN ORDEN TUS PRIORIDADES


¿Cuál es tu prioridad?


Escrito por Velko Marušić | CEO Dracma Perdida

El coronavirus y la cuarentena, nos ha forzados a paralizar muchas de nuestras actividades cotidianas, y no sólo la iglesia, sino todas las personas en el mundo. Esta coyuntura mundial nos debe llevar a reflexionar sobre el curso de nuestras vidas. Hoy más que nunca las viejas excusas de falta de tiempo y del trajín del estudio y el trabajo, son irrelevantes. Tenemos tiempo de sobra para reflexionar sobre el por qué de las cosas que están sucediendo, sobre cuál sería nuestro papel en todo esto? qué pasará después que esta tormenta termine y cuál debe ser nuestra prioridad durante el tiempo de cuarentena. Evidentemente, tenemos muchas preguntas, pero también, repito tenemos el tiempo suficiente para responderlas. El episodio de hoy se titula, pon en orden tus prioridades, el segundo de una serie que he titulado "Meditaciones de cuarentena". 
Ante que nada, qué entendemos por prioridades. Una prioridad es una preferencia que sentimos hacia una persona o cosa, y que muchas veces define y dirige el curso de nuestras vidas. Esta noche a partir del estudio del primer capítulo del libro de Hageo, quien fue el primero de los profetas post-exilio de Israel, vamos a descubrir como nuestras prioridades equivocadas pueden llevarnos al fracaso espiritual y son la raíz de todas las maldiciones que nos sobrevienen en la vida. 

Algunas veces nuestras prioridades están fuera de orden, y en tal caso, debemos de reordenar nuestra prioridades y volvernos a Dios. Antes de que sea muy tarde, antes que Él necesite usar las crisis o  las dificultades para llegar hasta nosotros. El profeta Hageo va a desafiar a Israel, a permanecer fieles a Dios, a reconstruir el templo y hoy con mi meditación quiero desafiarte a volver tus ojos a Dios y trabajar en su obra, tu principal prioridad.

Primero, es necesario que contextualizemos: (i) luego del exilio a Babilonia que sufrió Israel por 70 años (607 a.C-537 a.C.), el imperio Babilonio cayó, y como consecuencia ahora Israel estaba bajo dominio persa. El rey de Persia, autorizó que muchos exiliados volvieran a su patria para reconstruir sus tierra y el templo de Dios. (ii) Este movimiento fue liderado por Zorobabel, un hebreo nacido en Babilonia y de la extirpe del rey David y por el sumo sacerdote Josué. (iii) Cuando llegaron a Israel encontraron una tierra desolada, y les tomo dos años comenzar la construcción del templo, la cual se detuvo luego de dos años de construcción. (iv) Por último, para el tiempo que Dios hablo a Israel, por medio del profeta Hageo en Septiembre del 520 a.C., habían transcurrido aproximadamente 14 años desde que la construcción del templo fue abandonada, así que literalmente la casa de adoración del Señor estaba en ruinas.

El mensaje de Dios, como leemos en (Hageo 1: 1), va dirigido principalmente a los líderes del pueblo de Israel, Zorobabel y Josué. En el contexto actual, esto se traduce en pastores, misiones y líderes de la iglesia local. En segundo lugar, este mensaje es para el pueblo de Dios, para la iglesia en general. Cuando leemos el versículo 2, vemos una dura realidad, Dios llamó a Israel: “Este Pueblo”, en vez de “Mi pueblo”, aunque parezca raro, estas son duras palabras, pero reflejaban la situación en que Israel se encontraba, ya que, cómo podemos decir que Israel era el pueblo de Dios, si finalmente no hacían la voluntad de Dios, sino su propia voluntad. 

Dios los llama “Este pueblo”, porque únicamente ponían excusas para no hacer su voluntad, llegaron al extremo de poner límites a la voluntad de Dios. Por eso es que Dios tiene duras palabras para el pueblo de Israel. La rigidez con la que Dios se refiere, deben llevarnos a la reflexión, cómo podemos decir que somos la iglesia de Dios, si no hacemos su voluntad y nos excusamos constantemente diciendo: “Dios ahora no puedo servirte, porque tengo otras cosas que hacer primero”. 

Paradójicamente, esperamos ser llamados su iglesia, pero realmente, deberíamos tener este privilegio, sino le obedecemos.

El día primero del mes sexto del segundo año del rey Darío, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac: «Así dice el Señor Todopoderoso: “Este pueblo alega que todavía no es el momento apropiado para ir a reconstruir la casa del Señor”» [Hageo 1: 1-2].

Si eres cristiano, y aún crees que este mensaje no es para ti, te recuerdo que durante el exilio de Israel, cientos de miles de personas fueron forzadas a abandonar sus hogares y sus tierras. Pero cuando se les permitió volver no más de 50 mil personas decidieron volver a reconstruir el templo del Señor, fueron precisamente los más comprometidos con la causa de Dios, los que decidieron volver, el resto permaneció en Babilonia. Así que recuerda, en teoría estas no son "malas personas", solo que incluso las mejores intenciones pueden morir, si no ordenas tus prioridades.

A continuación, vamos a tratar 3 puntos, que nos ayudaran a alcanzar el éxito espiritual y poner en orden el curso de nuestra vida, una vida que glorifique a Dios. 

Nuestras prioridades están equivocadas

Tras el exilió Israel tuvo un primer impulso por construir la casa de Dios, después las circunstancias difíciles hicieron que pueblo se desanimase y perder su rumbo, ya que que sus prioridades habían cambiado. Israel abandonó la misión de construir el templo de Dios y el pueblo comenzó a concentrarse en sus necesidad personales. 

Ellos empezaron a poner muchos “peros” y excusas, como por ejemplo, la desolación en que se encontraba la tierra de Israel tras 70 años de exilio; la falta de recursos económicos o la falta de mano de obra para continuar con la construcción (Hageo 1: 6); y por último, se dejaron llevar, incluso hasta sobornar por los enemigos del pueblo de Dios, que se resistían a la obra (Esdras 4: 1-5).

Como consecuencia de sus prioridades equivocadas y distorsionadas (Hageo 1:4), vino sobre Israel prueba tras prueba (Hageo 1: 10-11). Ellos fueron golpeados constantemente por sequías, hambrunas y pestes que disminuyeron su animo, llevándolos al fracaso material y espiritual. Porque sencillamente prefirieron anteponer sus propias necesidades a la de Dios. Ellos abandonaron la obra de Dios, alegando que no había recursos para continuar con ella, sin embargo, se concentraron en construir viviendas lujosas para ellos, mientras que la casa de Dios estaba en ruinas.

Cómo pues podían llamar a Jehová su Dios, si no lo adoraban. Esa fue la acusación que les dio el Señor por medio de Hageo. Lamentablemente, muchos cristianos somos como los hebreos de antaño, de alguna manera, siempre pretendemos poner excusas para no servir a Dios.

»Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no quedan satisfechos; beben, pero no llegan a saciarse; se visten, pero no logran abrigarse; y al jornalero se le va su salario como por saco roto» [Hageo 1:6].

Cuando los enemigos del pueblo de Judá y de Benjamín se enteraron de que los repatriados estaban reconstruyendo el templo del Señor, Dios de Israel, se presentaron ante Zorobabel y ante los jefes de familia y les dijeron: —Permítannos participar en la reconstrucción, pues nosotros, al igual que ustedes, hemos buscado a su Dios y le hemos ofrecido holocaustos desde el día en que Esarjadón, rey de Asiria, nos trajo acá. Pero Zorobabel, Jesúa y los jefes de las familias de Israel les respondieron: —No podemos permitir que ustedes se unan a nosotros en la reconstrucción del templo de nuestro Dios. Nosotros solos nos encargaremos de reedificar el templo para el Señor, Dios de Israel, tal como lo decretó Ciro, rey de Persia. Entonces los habitantes de la región comenzaron a desanimar e intimidar a los de Judá para que abandonaran la reconstrucción. Y hasta llegaron a sobornar a algunos de los consejeros para impedirles llevar a cabo sus planes. Esto sucedió durante todo el reinado de Ciro, rey de Persia, y hasta el reinado de Darío, que también fue rey de Persia [Esdras 4: 1-5].

«¿Acaso es el momento apropiado para que ustedes residan en casas lujosas mientras que esta casa está en ruinas?» [Hageo 1:4]
10 »Por eso, por culpa de ustedes, los cielos retuvieron el rocío y la tierra se negó a dar sus productos. 11 Yo hice venir una sequía sobre los campos y las montañas, sobre el trigo y el vino nuevo, sobre el aceite fresco y el fruto de la tierra, sobre los animales y los hombres, y sobre toda la obra de sus manos» [Hageo 1: 10-11].

Realmente, Dios no tienen ningún problema en que tengas una casa bonita o un buen trabajo. No hay nada de malo en anhelar mejores cosas para tu vida. El problema viene cuando nos importa más nuestra comodidad física y prosperidad, que hacer la voluntad de Dios. Cuando nos olvidamos de Dios y lo dejamos en visto en nuestro WhatsApp espiritual. Es esta transgresión/rebelión de Israel, la razón por la que su tierra no era productiva, y eso mi querido hermano, es la razón por lo que todo lo que haces, muchas veces parece no dar fruto.

La respuesta: pon en orden tus prioridades

Dios busca que reflexionemos sobre nuestros caminos (Hageo 1: 5). En pocas palabras, que pongas tu mano en tu corazón, que examines el rumbo de tu vida. Muchas veces las causas de tus dificultades financieras, de que con la justas llegues a fin de mes, son consecuencia de tener tus prioridades equivocadas. Son consecuencia de que sea tu esposa, tu esposo, tus hijos, tu familia, tu trabajo e incluso tú mismo, el que ocupe el primer lugar en tus prioridades. 

En [Hageo 1: 5], leemos como la respuesta de Israel, fue ordenar sus prioridades. Ellos tuvieron que dejar de lado todo lo que estaban haciendo fuera de la voluntad de Dios y concentrarse en trabajar en la casa de Dios. Cuando uno decide buscar a Dios y concentrarse en su obra, lo que pasará a continuación, es que Dios promete estar contigo, protegiéndote, guiándote y capacitándote (Hageo 1: 13). Pero, para ello, debes ser valientes, dejar de lado tu egocentrismo y tu bienestar propio. De esta forma las demás personas dejaran de admirarte y comenzaran a glorificar al creador (Hageo 1: 8):

Así dice ahora el Señor Todopoderoso: «¡Reflexionen sobre su proceder![Hageo 1: 5].

13 Entonces Hageo su mensajero comunicó al pueblo el mensaje del Señor: «Yo estoy con ustedes. Yo, el Señor, lo afirmo» [Hageo 1: 13]. 

»Vayan ustedes a los montes; traigan madera y reconstruyan mi casa. Yo veré su reconstrucción con gusto, y manifestaré mi gloria —dice el Señor— [Hageo 1: 8].

La conclusión: la prioridad es Dios

Como hemos visto, no esta mal tener sueños y anhelos, preocuparse por alcanzar otras cosas que no sea Dios y su reino. El problema principal radica cuando Dios no es nuestra principal prioridad. La Biblia esta llena de muchos ejemplos de hombres y mujeres que establecieron mal sus prioridades. En el Nuevo Testamento, encontramos el ejemplo de dos hermanas, Marta y María, su historia la podemos encontrar en el evangelio de Lucas (10: 38-42). 

Marta y María invitaron a Jesús a su casa, Marta se dedicó a las labores del servicio y del hogar, ella naturalmente se sentía agotada y cansada. Ella estaba concentrada en hacer muchas cosas. En cambio, María estaba sentada a los pies de Jesús, escuchándolo. Marta le increpa a Jesús, que le ordene a María que ayude a Marta. 

La respuesta de Jesús, fue inesperada: "Marta, Marta ...". Yo creo que su respuesta involucra cierta compasión, pero luego Jesús agregó que Marta estaba muy preocupada por muchas cosas, prácticamente tenia tantas preocupaciones, ocupaciones, prioridades que sabía por donde comenzar. Jesús concluye diciendo que sólo una prioridad era necesaria, y esta precisamente fue la que escogió María, el permanecer en Èl. 

Como podemos,  invitar a Jesús a nuestra vida, y luego nos ponemos a hacer nuestras cosas, lo dejamos de lado, es inconcebible. Lamentablemente, muchas veces nos hemos comportado como Marta, queriendo exteriormente mostrar una relación con Dios, pero en el interior, nuestra mente no deja de buscar nuestro propio bienestar y prosperidad material. Dejando de lado lo que realmente importa, que es Dios y su reino.

Como verdaderos creyentes debemos siempre buscar la voluntad del Dios. En el famoso Sermón del Monte, en Mateo 6: 33, Jesús dijo que si nuestra prioridad es Dios, no tenemos porque preocuparnos de nada más, únicamente de buscar su reino. La palabra "Buscar", viene del griego “zéteó”, es un verbo imperativo aoristo, es una orden puntual, es decir algo que se debe hacer definitiva e inmediatamente. No se trata de comenzar a buscar, no. Se trata de buscar a Dios de una manera muy especial y decidida, sin mirar atrás:

38 Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. 40 Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! 41 —Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, 42 pero solo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará [Lucas 10: 38-42].
33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas [Mateo 6: 33].

Finalmente, el mensaje del libro de Hageo y el Sermón del Monte de Jesús es bastante claro. Dios es y debe ser siempre, nuestra prioridad máxima. Nuestra búsqueda de Él, es una lucha constante por hacer su voluntad aquí en la tierra y debe ser la principal directriz que dirija nuestras vidas. Mucho más en tiempo de prueba, como es el caso del coronavirus. No debe haber una excepción, sino todo lo contrario, hoy más que nunca tenemos que volvernos a Dios, preocuparnos por su obra en la tierra, y cuando pase este periodo de cuarentena, que pasará. Debemos concentrar nuestros esfuerzo en la reconstrucción y fortalecimiento de su iglesia, en hacer su voluntad y glorificar su santo nombre a través de nuestras vidas, sin preocuparnos de más, de nuestras propias necesidades, ya que Dios se encargará de todas ellas. Recuerda no debes temer jamás a hacer lo correcto, tu confianza no es ciega, esta puesta en el creador del universo.


             

*Los pasajes empleados en el texto se encuentra en la Biblia Nueva Versión Internacional (NVI)

Comentarios

  1. Gracias Señor por esta enseñanza Ayudame a ordenar mis prioridades y hacer tu voluntad en en todas las areas de mi vida y buscarte a ti primero ante todo Gracias!!

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